Un festival que crece con cada confirmación
El festival continúa ampliando un cartel que ya contaba con nombres de auténtico lujo como The Horrors, Ray Davies y George Clinton. A estas figuras esenciales del rock británico y el funk más cósmico se suman nuevas propuestas que consolidan al evento como una de las citas imprescindibles para los amantes de la música en directo.
La programación, detallada en la sección oficial del festival, combina leyendas consagradas con bandas emergentes y proyectos alternativos. El resultado es un recorrido sonoro que atraviesa varias décadas y estilos, desde el soul incendiario hasta la psicodelia contemporánea, pasando por el rock de autor y el hip hop más combativo.
The Horrors, Ray Davies y George Clinton: un triángulo sonoro irrepetible
Reunir a The Horrors, Ray Davies y George Clinton en un mismo festival no es solo un golpe de efecto, es una declaración de intenciones. Representan tres formas muy distintas de entender la música, pero todas ellas con una capacidad innegociable para transformar el escenario en una experiencia total.
The Horrors: oscuridad, sintetizadores y energía contemporánea
Desde sus inicios, The Horrors han sabido reinventarse sin perder su identidad. Lo que comenzó como una banda de garage rock teñida de horror y estética gótica evolucionó hacia paisajes sonoros más expansivos, donde los sintetizadores, el post-punk y la psicodelia se mezclan con una producción pulida y actual.
En el contexto del festival, su presencia aporta una mirada renovada a la tradición rock británica: canciones que parten de la penumbra pero buscan el trance colectivo, con líneas de bajo hipnóticas, paredes de sonido y un carisma escénico que encaja a la perfección en una noche al aire libre.
Ray Davies: la esencia narrativa del pop británico
Como fundador y principal compositor de The Kinks, Ray Davies es uno de los arquitectos del pop rock moderno. Sus letras han retratado con ironía, melancolía y lucidez la vida cotidiana, las transformaciones de la ciudad y las pequeñas grandes historias que habitan cada barrio.
Su participación en el festival es una oportunidad única para revivir clásicos que han influido a varias generaciones de músicos. Más allá de la nostalgia, su presencia conecta el pasado con el presente: demuestra que una buena canción, con melodías sólidas y una mirada humana, nunca pasa de moda.
George Clinton: el arquitecto del funk intergaláctico
George Clinton es sinónimo de revolución. Al frente de Parliament-Funkadelic, redefinió el funk convirtiéndolo en una galaxia propia, donde convergen guitarras psicodélicas, bajos profundos, coros corales y una teatralidad exuberante. Su legado está presente en el hip hop, el R&B y la música electrónica contemporánea.
En el festival, su show es sinónimo de celebración: una explosión de ritmo, color y groove que invita al baile desde el primer compás. Es esa clase de concierto que transforma un espacio en una comunidad efímera, unida por el impulso de moverse al mismo tempo.
Nuevas confirmaciones: The Coup, Maybe Nots y más sorpresas
Junto a las grandes figuras internacionales, el cartel se enriquece con nombres que aportan frescura y compromiso artístico. Entre ellos destacan The Coup y Maybe Nots, que añaden matices distintos a la narrativa del festival.
The Coup en Club Helldorado (Vitoria-Gasteiz)
Uno de los movimientos más interesantes de la programación es la presencia de The Coup en el Club Helldorado de Vitoria-Gasteiz, integrada dentro de la agenda del festival. La banda, conocida por su mezcla de hip hop, funk, soul y una fuerte carga política, convierte cada concierto en una sacudida de ritmo y conciencia social.
Su actuación en sala ofrece una experiencia distinta a la del gran escenario al aire libre: proximidad, sudor y una conexión directa con el público. Es el tipo de propuesta que enriquece el festival y lo expande más allá del recinto principal, invitando a explorar la ciudad y sus espacios culturales.
Maybe Nots: energía emergente
Maybe Nots llegan como parte de esa nueva ola de bandas que entienden el directo como un espacio de riesgo y electricidad. Su sonido, que bebe del indie rock y del post-punk contemporáneo, se caracteriza por guitarras punzantes, bases rítmicas contundentes y melodías que se quedan en la memoria.
Su incorporación al programa es una apuesta por el futuro: un recordatorio de que los festivales no solo deben mirar hacia los grandes nombres del pasado y el presente, sino también hacia quienes están construyendo el sonido de los próximos años.
Conexiones, recuerdos y descubrimientos: el hilo narrativo del programa
El valor del festival no reside únicamente en los nombres individuales, sino en el diálogo que se establece entre ellos. De la narrativa urbana de Ray Davies a la psicodelia danceable de The Horrors, pasando por el funk mutante de George Clinton y el compromiso combativo de The Coup, se teje una historia que habla de mestizajes, rupturas y continuidades.
La programación se completa con otras propuestas que amplían el arco estilístico y emocional. Entre las recomendaciones destaca "La Mitad de Nuestras Vidas", referencia que conecta con una dimensión más íntima y reflexiva del festival, donde la música funciona también como banda sonora de la memoria personal y colectiva.
Los horarios, escenarios y detalles específicos se organizan de forma que el público pueda trazar su propia ruta: desde quienes buscan la experiencia total, encadenando conciertos hasta la madrugada, hasta quienes prefieren seleccionar unos pocos momentos claves y vivirlos con calma.
Una experiencia más allá de los conciertos
Asistir al festival es mucho más que acudir a una serie de actuaciones. Es sumergirse en una atmósfera compartida, donde se cruzan fans veteranos de Ray Davies con nuevas generaciones que descubren a The Horrors, curiosos que vienen a dejarse sorprender por George Clinton y seguidores del hip hop que esperan el directo incendiario de The Coup.
Durante los días que dura el evento, la ciudad se transforma: las conversaciones giran en torno a los mejores momentos de la noche anterior, a los bises inesperados, a ese tema que no sonaba en directo desde hace años. Los bares, plazas y calles cercanas se llenan de camisetas de bandas, listas improvisadas de reproducción y debates apasionados sobre el mejor concierto del cartel.
El programa, alojado en la sección específica del festival, permite planificar la experiencia al detalle, comparar horarios y descubrir propuestas que quizás habrían pasado desapercibidas. De esta forma, cada asistente puede construir un itinerario a medida, equilibrando grandes nombres y descubrimientos personales.
Recomendaciones para sacar el máximo partido al festival
Para disfrutar plenamente de una programación tan rica, conviene trazar una pequeña estrategia. Más allá de revisar el horario oficial, es recomendable dejar huecos para la improvisación: muchas veces, los conciertos más memorables son aquellos a los que se entra casi por casualidad.
Otra clave es alternar escenarios grandes con espacios más íntimos, como el propio Club Helldorado en Vitoria-Gasteiz. Ver a The Coup en una sala de proximidad, para luego saltar a un escenario principal donde despliegan su poder The Horrors o George Clinton, construye un contraste que enriquece la experiencia.
Por último, es importante recordar que un festival es una maratón, no un sprint. Hidratarse bien, descansar cuando sea posible y reservar energía para los conciertos prioritarios hará que cada jornada sea intensa pero sostenible, sin renunciar a los momentos culminantes del programa.