Festival de julio: música al aire libre frente al mar
El mes de julio se convierte en una celebración de la música en vivo con el Escenario Verde como epicentro de algunos de los conciertos más esperados del verano. Situado en un entorno privilegiado junto al mar, este escenario reúne a leyendas, bandas de culto y nombres emergentes en unas noches que combinan energía, historia musical y ambiente festivo.
En esta edición, el programa del Escenario Verde se despliega a lo largo de tres jornadas intensas: 23, 24 y 25 de julio. Cada día está cuidadosamente diseñado para ofrecer un viaje sonoro distinto, desde el rock más icónico hasta las propuestas contemporáneas que marcan el pulso de la escena actual.
Programa del Escenario Verde: fechas y horarios clave
Miércoles 23 de julio: apertura con leyendas
La primera jornada del festival arranca con una dupla que hace historia por sí sola:
- 21:30 – Ray Davies: el mítico compositor y líder de The Kinks abre el Escenario Verde con un repertorio que recorre décadas de rock británico. Sus melodías y letras, convertidas en clásicos, son la banda sonora perfecta para inaugurar el festival con elegancia y nostalgia.
- 24:30 – George Clinton: cuando cae la medianoche, el escenario se inunda de funk, psicodelia y groove. George Clinton, arquitecto del P-Funk, transforma la playa en una pista de baile colectiva donde el ritmo y el desenfado mandan. Una actuación pensada para no dejar a nadie quieto.
Jueves 24 de julio: Delorean y la noche de sonidos alternativos
El jueves es la jornada que mira con más decisión al presente y al futuro de la música alternativa, con una narrativa sonora que avanza desde el pop electrónico hasta el post-punk y el rock atmosférico.
21:30 – Delorean: baile, emoción y electrónica luminosa
Delorean abre la noche del 24 de julio con un concierto programado para las 21:30. La banda, conocida por sus producciones envolventes y su mezcla de pop, electrónica y ritmos bailables, convierte el Escenario Verde en un espacio de euforia controlada. Sus canciones, llenas de capas melódicas, bajos profundos y percusiones que invitan a moverse, encajan a la perfección con el atardecer sobre el mar.
El directo de Delorean se caracteriza por una energía progresiva: comienzan generando una atmósfera cálida y, tema tras tema, elevan la intensidad hasta desembocar en un clímax colectivo. Sus arreglos, trabajados al detalle, suenan especialmente potentes en espacios abiertos, donde los sintetizadores ganan profundidad y las líneas rítmicas adquieren una dimensión casi hipnótica.
Para quienes siguen la escena independiente, su actuación es uno de los momentos imprescindibles del festival. Para quienes se acercan por primera vez, es una puerta de entrada ideal a una forma de entender la electrónica no como algo frío, sino como un vehículo de emoción, cercanía y celebración compartida.
23:00 – Wire (Heineken Terraza): la influencia eterna del post-punk
Tras Delorean, la noche continúa a las 23:00 con Wire, que actúan en la Heineken Terraza. La banda británica, pionera del post-punk, aporta una visión más cruda, minimalista y conceptual del rock. Sus canciones, directas y llenas de tensión contenida, ofrecen un contrapunto perfecto al carácter expansivo de Delorean.
Wire ha sido una influencia determinante para generaciones de grupos alternativos, y verlos en un entorno íntimo como la terraza añade una cercanía especial a su actuación. Es una ocasión de oro para comprobar por qué su legado sigue tan vigente y cómo su sonido encaja en un festival que mira tanto al pasado como al presente.
24:30 – Echo & The Bunnymen: elegancia oscura a medianoche
La jornada del jueves culmina a las 24:30 con Echo And The Bunnymen, una de las bandas más influyentes del post-punk y el rock alternativo de los años 80. Su música, reconocible al instante por sus guitarras atmosféricas y la voz inconfundible de su vocalista, crea un clima de melancolía luminosa que encaja de forma casi cinematográfica con la noche sobre la playa.
Clásicos que han marcado a varias generaciones se combinan con temas más recientes para ofrecer un concierto que funciona tanto como viaje nostálgico como experiencia presente. Es, probablemente, uno de los momentos más esperados para quienes consideran que los 80 dejaron una huella imborrable en la historia del rock.
Viernes 25 de julio: sensibilidad y oscuridad contemporánea
El viernes cierra el programa del Escenario Verde con un contraste muy medido entre la intimidad acústica y la intensidad de un rock moderno de tintes oscuros.
- 21:30 – James Vincent McMorrow: el cantautor irlandés abre la noche con un repertorio donde la voz y las texturas son las absolutas protagonistas. Sus canciones, delicadas y emocionalmente densas, construyen un espacio de introspección compartida, perfecto para quienes buscan un momento de pausa y recogimiento dentro del festival.
- 24:30 – The Horrors: pasada la medianoche, el turno es para The Horrors, banda que ha sabido reinventarse disco tras disco. Con un sonido que mezcla post-punk, shoegaze y psicodelia oscura, ofrecen un directo intenso y envolvente, ideal para cerrar el festival con una descarga de energía y atmósferas densas.
Cómo disfrutar al máximo del concierto de Delorean
Asistir al concierto de Delorean el 24 de julio es mucho más que ver a una banda en directo: es integrarse en una experiencia colectiva marcada por la luz del atardecer, el entorno marítimo y una selección de temas pensados para el baile.
Para aprovecharlo al máximo, es recomendable llegar con antelación, encontrar un buen lugar cerca de la zona de sonido y dejarse llevar por la progresión del set. Los primeros temas suelen funcionar como una especie de preludio emocional, preparando el terreno para los grandes momentos de euforia que llegan a mitad y final del concierto. La interacción del grupo con el público, sumada a la respuesta entusiasta de la audiencia, convierte cada canción en un punto de encuentro entre escenario y arena.
Un programa que une generaciones y estilos
El diseño del programa del Escenario Verde para el 23, 24 y 25 de julio pone en diálogo a artistas de distintas épocas y estéticas: de Ray Davies a George Clinton, de Delorean a Wire, de Echo And The Bunnymen a James Vincent McMorrow y The Horrors. Este cruce de caminos musicales crea una experiencia en la que cada jornada tiene su propio carácter y, al mismo tiempo, todas forman parte de una narrativa común.
El resultado es un festival que no se limita a la nostalgia ni se obsesiona solo con lo nuevo, sino que entiende la música como un continuo en el que cada generación deja su huella. Para el público, esto se traduce en la posibilidad de descubrir artistas, revisitar clásicos y, sobre todo, vivir tres noches en las que la playa se transforma en un punto de encuentro cultural y emocional.